¿Qué situación quiere mejorar?

Describa el problema con un ejemplo concreto. Explique a quién afecta y qué sucede actualmente. Una formulación clara ayuda a evaluar las ideas según su relación con la necesidad que se busca atender.

¿Qué resultado quiere alcanzar?

Exprese el resultado de una manera que pueda reconocerse al terminar. Distinga entre las actividades que realizará y el cambio que espera obtener. Preparar un documento es una actividad; contar con una decisión acordada puede ser el resultado buscado.

¿Qué entra en el proyecto?

Enumere los entregables y delimite el alcance de la primera etapa. Registre también los asuntos que se abordarán después. Si el alcance cambia, revise su efecto sobre el tiempo, los recursos y las prioridades.

¿Con qué recursos cuenta?

Identifique las personas disponibles, la información necesaria, el presupuesto previsto y las dependencias de terceros. Marque las estimaciones como tales. Los datos pendientes deben quedar visibles para evitar planificar sobre supuestos que nadie ha revisado.

¿Cuál es el próximo paso?

Elija una acción pequeña que permita avanzar o resolver una incertidumbre. Asigne un responsable y una fecha acordada. Antes de cerrar, defina cómo revisará el resultado y qué decisión vendrá después.

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